Bueno algo que se venia baticinando desde las épocas de Lewis Carrol (el escritor de "Alicia en el País de las Maravillas"), es que los cuentos o historias tiene un doble significado.
Ahora parace ser que las cosas no cambian mucho con los dibujos o eso dicen ciertos grupos norteamericanos. Les dejo una nota del observador...
La diversidad animada
Si bien la mayoría no salió del clóset, varios personajes infantiles serían homosexuales
POR ELODIE MARTÍNEZ
POR ELODIE MARTÍNEZ
Señoras y señores, si sus hijos están viendo dibujos animados en este momento, ya pueden sospechar que están siendo sometidos a los atroces mensajes subliminales que transportan los más cándidos y aparentemente inocuos personajes coloridos. Es más, probablemente usted ya sea portador -sin saberlo- del germen que una Pantera Rosa alocada o un Bugs Bunny pintarrajeado le haya transmitido cuando niño/a.
Aunque no hayan salido todavía del clóset, muchos personajes de los dibujos animados manifiestan, por deseo o diversión, una suerte de orientación sexual que contradice su aparente hetero o asexualidad. Al menos, así lo afirman varias asociaciones conservadoras norteamericanas como American Family Association, Focus on the Family o la Family Research Council que combaten ferozmente la “perversión” animada.
Y si no, pregúntenle a Tinky Winky, el violáceo del cuarteto Teletubbie de la BBC que tuvo que ser analizado y defendido por un “gran sexólogo” ante el también conservador gobierno polaco. El médico dictaminó que la pandilla colorida no era perniciosa para la psicología de los niños; Tinky Winky cazó de nuevo su carterita roja y el tutú para salir a corretear entre conejos y flores, o a disfrutar sin culpa el recibimiento de proyectiles de comida en el rostro, cuando los cuatro juegan a cocinar. Un video famoso que circula en YouTube muestra cómo Tinky Winky se regocija acariciando con la punta de una lengua de suegra (artículo de cotillón también llamado “churro”) el trasero de su par amarillo.
Hablando de amarillos, otro que acusan de andar con dobles intenciones es Bob Esponja, ese pobre vegetal marino que gusta mucho de ir de la mano de su mejor amigo Patricio, una estrella de mar. Se los ha visto en poses extrañamente sugerentes, inclinados, mostrando una incipiente separación de nalgas en suave movimiento ante la mirada de Bob, por el rabillo de los ojos; o el desgarro de unos pantalones, justo en ese lugar. Segundos, pocos segundos sobre el total de un episodio. Pero dicen que no, que Bob es asexuado. Mientras tanto, en la sinopsis de la película, Patricio –desnudo–lleva entre los glúteos una bandera con “Bob Esponja”, cual hincha de un buen amigo. Y se besan, claro.
Hace poco Dumbledore fue descubierto y lo apuntaron con los cinco dedos de una mano para taparse la boca con la otra, en signo de espanto. Es que qué ejemplo es para los chicos; se trataba nada menos que del director de Hogwarts en Harry Potter.
De los vigentes en televisión, los analistas manejan los nombres de Jimmy Neutrón, como figura del adolescente en quien todavía se está definiendo la identidad sexual. Se suma el histórico Hombre Araña, que no acostumbra interesarse por las chicas del campus, y Batman del Futuro (ambos con trajes que siguen cada una de las curvas de los cuerpos esbeltos y musculosos). Abiertamente gay, no se inclina por Robin -ancestralmente catalogado como homosexual-, sino por un jovencito, eventual sucesor del superhéroe, a quien decide entrenar a cambio de su compañía.
Y así, una infinidad de sospechas permite a ciertos grupos seguir demonizando comportamientos e identidades sexuales y a otros, homosexuales o no, regocijarse ante la mínima señal de que se han transgredido las fronteras de lo tabú, y que la ficción en sus diferentes manifestaciones se está dejando un poco penetrar por la realidad (“¡al fin gays en las pantallas!”), no menos animada que los dibujitos.
Aunque no hayan salido todavía del clóset, muchos personajes de los dibujos animados manifiestan, por deseo o diversión, una suerte de orientación sexual que contradice su aparente hetero o asexualidad. Al menos, así lo afirman varias asociaciones conservadoras norteamericanas como American Family Association, Focus on the Family o la Family Research Council que combaten ferozmente la “perversión” animada.
Y si no, pregúntenle a Tinky Winky, el violáceo del cuarteto Teletubbie de la BBC que tuvo que ser analizado y defendido por un “gran sexólogo” ante el también conservador gobierno polaco. El médico dictaminó que la pandilla colorida no era perniciosa para la psicología de los niños; Tinky Winky cazó de nuevo su carterita roja y el tutú para salir a corretear entre conejos y flores, o a disfrutar sin culpa el recibimiento de proyectiles de comida en el rostro, cuando los cuatro juegan a cocinar. Un video famoso que circula en YouTube muestra cómo Tinky Winky se regocija acariciando con la punta de una lengua de suegra (artículo de cotillón también llamado “churro”) el trasero de su par amarillo.
Hablando de amarillos, otro que acusan de andar con dobles intenciones es Bob Esponja, ese pobre vegetal marino que gusta mucho de ir de la mano de su mejor amigo Patricio, una estrella de mar. Se los ha visto en poses extrañamente sugerentes, inclinados, mostrando una incipiente separación de nalgas en suave movimiento ante la mirada de Bob, por el rabillo de los ojos; o el desgarro de unos pantalones, justo en ese lugar. Segundos, pocos segundos sobre el total de un episodio. Pero dicen que no, que Bob es asexuado. Mientras tanto, en la sinopsis de la película, Patricio –desnudo–lleva entre los glúteos una bandera con “Bob Esponja”, cual hincha de un buen amigo. Y se besan, claro.
Hace poco Dumbledore fue descubierto y lo apuntaron con los cinco dedos de una mano para taparse la boca con la otra, en signo de espanto. Es que qué ejemplo es para los chicos; se trataba nada menos que del director de Hogwarts en Harry Potter.
De los vigentes en televisión, los analistas manejan los nombres de Jimmy Neutrón, como figura del adolescente en quien todavía se está definiendo la identidad sexual. Se suma el histórico Hombre Araña, que no acostumbra interesarse por las chicas del campus, y Batman del Futuro (ambos con trajes que siguen cada una de las curvas de los cuerpos esbeltos y musculosos). Abiertamente gay, no se inclina por Robin -ancestralmente catalogado como homosexual-, sino por un jovencito, eventual sucesor del superhéroe, a quien decide entrenar a cambio de su compañía.
Y así, una infinidad de sospechas permite a ciertos grupos seguir demonizando comportamientos e identidades sexuales y a otros, homosexuales o no, regocijarse ante la mínima señal de que se han transgredido las fronteras de lo tabú, y que la ficción en sus diferentes manifestaciones se está dejando un poco penetrar por la realidad (“¡al fin gays en las pantallas!”), no menos animada que los dibujitos.
Lo único que voy a decir va dirigiado a:
American Family Association,
Focus on the Family
Family Research Council
Focus on the Family
Family Research Council
Quien tiene tiempo para ponerse a pensar en estas cosas, son solo Dibujos Animados.
¡¡¡Give me a break!!!
¡¡¡Give me a break!!!
Les dejo un beso y hasta mi próxima entrada
X.



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